Mostrando entradas con la etiqueta Encerado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Encerado. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de enero de 2011

Hielo picado

Foto: www.nuestrogourmet.com
Dicen que se aprende de los errores, también de los aciertos. De lo que no se aprende es de no reflexionar. En un arte complejo y a veces imprevisible como el enceraje, creo que suele ser útil reflexionar para aprender. Al menos a mí me gusta hacerlo, aunque no sé si le saco mucho provecho, o si las reflexiones siguen siempre el camino acertado.

El pasado fin de semana tuvimos en La Contienda unas condiciones bastante particulares y aunque hubo de todo, errores y aciertos, si nos paramos a pensar, de lo que no cabe duda es de que el enceraje no fue nada convencional.

Aprovechando la fiesta de San Sebastián, algunos nos acercamos el jueves a La Contienda. La verdad es que en la actual situación de penuria que afecta a todo el Pirineo, la permanencia de la nieve en este rincón resulta casi milagrosa, un auténtico lujo. Eso sí, las condiciones el jueves eran inesquiables para un esquiador patoso como yo: nieve helada, pétrea diría yo, pocas veces habré esquiado, en más de treinta años, en una nieve tan dura y compactada y pocas veces habré echado de menos tanto unos buenos cantos. Salí de allí con la determinación absoluta de no correr el fin de semana si la cosa estaba así: aprecio bastante mi osamenta.

Las nevadas de las noches del jueves y el viernes, aunque escasas, cambiaron radicalmente el panorama. Además, la máquina fresó y soltó aquella nieve dura haciéndola practicable. Como resultado, una capa de nieve suelta suficiente sobre aquella base dura del jueves. Y frío, mucho frío. La temperatura del aire rondaba los -12ºC y la nieve dio -10ºC, con un aire seco (humedad del 47% según mediciones de Koldo). Así las cosas, la cuestión era interpretar correctamente el contenido de aquella capa de nieve suelta. Probablemente una pequeña parte era de nieve polvo, el resto nieve transformada o, más que nieve transformada, hielo picado como para hacer un daiquiri (pero a -10ºC). Una cera de tubo nos hubiese dado muchos problemas con aquella nieve polvo caída esa misma noche, así que había que usar bote. Cuando uno usa cera de bote a -10ºC, piensa automáticamente en una cera dura. Si el rango de una azul extra, por ejemplo, va de -1ºC a -7ºC para nieve nueva, su rango para nieve transformada (nieve fina) va de -3ºC a -10ºC: podríamos pensar que éste era el caso. Sin embargo, la nieve de esa capa a la que nos referimos era mucho más transformada que nieve fina, como hemos comentado, era en su mayor parte hielo picado para hacer daiquiris. Pedazos de hielo redondeados y muy poco penetrantes que necesitaban en realidad una cera mucho más blanda.


Nada más llegar a La Contienda, Josu se fue a esquiar con un par de esquís de prueba, llevando en uno VR55 y en el otro VR60, cuando volvió lo tenía claro, prefería la más fría de las dos. Después de la carrera comprobamos que más gente había usado la misma cera o la equivalente sin flúor, como nos confirmaría Peru, es decir, ceras que dan para nieve fina un rango de entre 0ºC y -3ºC, lejos de la Tª real. El otro aspecto problemático es que esquiar sobre hielo picado a -10ºC es como esquiar sobre gravilla, demasiado abrasivo. Dicen que los pantalones vaqueros que se venden ajados los lavan a la piedra. Imagino que la técnica será algo así como lo que hicimos con nuestros esquís el otro día. Conclusión: había que dar una base.

Josu y yo esquiamos con una base fina de tubo verde planchada la víspera, sobre la que dimos un par de capas de bote azul extra, a la espera de decidirnos por la cera del día sobre el terreno. Para eso preparamos los esquís de prueba que he comentado y finalmente decidimos dar VR55. Ambos tuvimos la impresión de que nos iba muy bien y, además, la cera aguantó hasta el final. Xabi llegó de Jaca directamente y con prisas, y dio la misma VR55 pero sin base, para la segunda vuelta iba sin ceras y le fue muy mal. Los chavales dieron V55 sin base, creímos que no la necesitarían para su distancia, pero nos equivocamos, el hielo picado se comió su cera en un pis-pas. Los esquís lavados a la piedra llegaron sin un gramo de cera.

Aunque el hielo picado lo prefiero en un margarita como el de la foto, no me voy a quejar, en el contexto actual las condiciones fueron excepcionales: ¡Chapeau por La Contienda!

Rafa

martes, 14 de diciembre de 2010

A vueltas con la estructura

Parte Iª. Estructurado mecanizado

Hemos estrenado ya la temporada y toca hacer recuento de material y ver en qué estado se encuentra. Reponer las ceras que faltan, sustituir alguna herramienta estropeada y, por supuesto, darnos algún pequeño capricho. Para ir entrando en harina hemos traído al blog estos vídeos sobre un tema a veces no muy bien comprendido: el estructurado.
La temporada pasada tocamos el tema del estructurado manual y el mecanizado en un post. Este vídeo nos muestra de forma muy detallada el proceso de pulido a la piedra, una técnica de estructurado en la que tras rebajar la superficie deteriorada de la suela, se graba con una piedra rotatoria dibujando los surcos de drenaje con un patrón predeterminado en función de lo que queramos. Fijáos al final del vídeo en la cantidad de barrillo de polietileno que se va al rascar las suelas.



Parte IIª. Estructurado manual

Si en el anterior vídeo veíamos el estructurado realizado a máquina con una piedra de pulir, en éste podéis ver, al final del parafinado, la forma en que debe realizarse el estructurado manual. Como podéis ver es una técnica sencilla, que lleva apenas unos segundos, que podemos realizar con un criterio predecible (algunos estructuradores se venden con una pequeña tabla explicativa del grosor recomendado para cada tipo de nieve y Tª) y que va a mejorar las prestaciones de deslizamiento de nuestros esquís con una inversión económica mucho más rentable que las carísimas ceras fluoradas (con las que se complementa perfectamente).
No os comáis demasiado la cabeza, como dice Nat Brown, un estructurado aproximado es casi tan bueno como un estructurado perfecto. De todas formas, si sois de los que os gusta comeros la cabeza, este artículo de Ian Harvey os ayudará a hacerlo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

La prueba del papel

¡Atento todo el mundo!, ya olemos la nieve, las tiendas se van surtiendo de material… es hora de comprar esquís. La ceremonia de la compra de un nuevo par de esquís debería incluir siempre, dentro de su protocolo, la prueba del papel, además de otras comprobaciones básicas.

El sistema antirretroceso de nuestros esquís de clásico, basado en algún sistema de retención alojado en la suela, hace que la construcción del esquí sea muy particular, presentando un arco para evitar el contacto con la nieve de ese sistema de agarre durante la fase de deslizamiento. La rigidez de ese arco debe ser tal que permita aplastarlo contra la nieve en la fase de agarre para que el sistema antirretroceso actúe en ese momento. Ese grado de rigidez preciso es, sin duda, la característica más importante a la hora de adaptar el esquí al peso de cada uno.
La elección se hace en función del resultado en una prueba del papel, de sobra conocida por todos. En esta prueba el papel sirve de sistema de medición, a una escala de milímetros o décimas de milímetro, para la distancia entre la suela del esquí y la superficie sobre la que apoya. A un nivel más profesional hay aparatos como el del inicio de este vídeo sobre pulido a la piedra, que pueden llegar a calibrar con una precisión exquisita ese espacio bajo la suela y sus dimensiones, tanto en altura como en longitud.


Alguien podría pensar que este tipo de aparatos son una sofisticación innecesaria pero, cuidado, la precisión en esta medición no es ninguna broma. La cosa llega a tal punto que habréis oído más de una vez que un esquí para klister necesita un arco más duro que uno para bote, pues bien, la razón está ahí: la cera klister, por sus características, produce una capa más gruesa bajo el esquí que la cera de bote y, por tanto, éste debe ser más duro para dejar ese espacio extra bajo la suela. No tener esto en cuenta y esquiar con un esquí más blando supone el rozamiento de la cera en la fase de deslizamiento con dos efectos: enlentecer el esquí y hacer que la cera se pierda mucho más rápido y deje de agarrar antes, sobre todo en nieve helada. Vemos entonces que el resultado de la prueba del papel debe ser diferente en el esquí en función de las ceras que vayamos a usar, pero ¿y los esquís con otros sistemas de retención? Lógicamente, el esquí de escamas debe ser más blando, el contacto con el suelo debe ser total atrapando el papel sin que se pueda mover en absoluto al cargar todo el peso, ya que el agarre se hace directamente con la suela dentada sin nada entre la suela y la nieve. En los esquís “zero”, que sospecho que dadas las condiciones climáticas cada vez se irán haciendo más populares, la retención se realiza mediante los pelillos que sacamos a la suela por lijado. Cuando uno imagina esos pelillos, difícilmente puede pensar en una estructura que sobrepase la escala submilimétrica. Por tanto, en este tipo de esquís el arco deberá ser más bien blando, un esquí duro para klister no agarraría con un lijado que no llega a contactar.
Aclarar finalmente un concepto erróneo en la interpretación del test del papel. Esta prueba no sirve para determinar la longitud de la zona de encerado de la suela más que de una forma aproximada. La utilizaremos para comprar los esquís más apropiados para nosotros según el uso que les queramos dar. Luego tendremos que ir a la nieve con esos esquís y en un ensayo personalizado de prueba error, cuya explicación podéis ver aquí, determinaremos la longitud apropiada de encerado para esos esquís, en ese tipo de nieve y para ese esquiador en particular. Hay, de todas formas, quien propone usar la prueba del papel para determinar la zona de encerado de la siguiente manera: con el peso cargado sobre los dos esquís, la zona por la que podamos pasar el papel atrás y adelante determina la zona de encerado para ceras de bote; con el peso sobre un esquí, esa zona se reduce delimitando la zona de encerado para klister; finalmente, si nos ponemos de puntillas sobre un esquí y rebotamos varias veces, veremos que sigue habiendo una zona rígida donde el papel todavía puede moverse, esta zona central bajo el pie nos permitirá encerar con más capas que el resto.
La técnica de prueba error sobre la nieve tiene la ventaja de que toma en consideración aspectos de técnica y fuerza del esquiador que no se pueden reflejar en una prueba del papel, tened por seguro que, aunque Bjorn Daehlie y yo pesemos lo mismo, vayamos a la misma tienda y compremos los mismos esquís, no vamos a encerar igual… por la cuenta que me trae.

Rafa

martes, 26 de octubre de 2010

Master Wax. Master Power

De cara a la nueva temporada algunas cosas van a ir cambiando en el funcionamiento del equipo: que vayan tomando nota los pesados que la víspera de la carrera nos persiguen preguntando ¿Orain zer eman behar diot? ¿Orain zerekin raskatuko dut? y, peor que eso, nos cogen rasquetas, parafinas, planchas, cepillos y demás... o, peor todavía, luego los dejan en cualquier parte, entendiendo por "cualquier parte" una parte que no recuerdan cuál es. Algunos en el Club están pensando en proponer la compra de un aparato de éstos. Los aludidos ya sabéis, a hacer cola delante de la maquinita y nuestro lugar de enceraje ¡Ni pisarlo!







Ya lo habéis visto, catorce y diecisiete, treinta y un segundos de nada.
Si queréis más información: aquí. Pero, por favor, no preguntéis.

lunes, 12 de abril de 2010

Despedida y cierre


Después de una breve prórroga durante la Semana Santa, ya un poco fuera de contexto, esto es definitivo: se nos va la nieve tras una buena temporada en la que empezamos pronto (aunque un poco justos de nieve) para dar paso, después de Navidad, a una sucesión de nevadas que nos han permitido disfrutar sin la incertidumbre de otros años. Es la hora del balance de resultados y de tomar un respiro. ¡Ah! Y de recoger el material en condiciones.

Todos sabemos que las suelas de nuestros esquís necesitan unos cuidados especiales para que después del parón estival rindan al 100% la próxima temporada, no vale aquello de venir al cursillo del club en Noviembre a quitar la klister fosilizada después de varios meses, con cincel y martillo (y no quiero señalar a nadie). Por otra parte, los esquís no requieren nada del otro mundo, sólo limpieza y un simple parafinado. Utilizaremos para ello una parafina caliente económica, su única función es la de evitar que la suela se reseque y oxide, proporcionando una capa de protección. Hay quien propone el uso, para este fin de almacenamiento, de una parafina con grafito (como veis en la foto) cuya función teórica sería la de restituir a las suelas el grafito que hayan podido perder. Después de reparar posibles desperfectos, limpiaremos todos los restos de cera del esquí, no sólo de la suela, con papel y disolvente, incluyendo la fijación, a la que aplicaremos un poco de lubricante tipo 3 en 1. Cepillaremos con un cepillo metálico y parafinaremos. En los esquís de clásico parafinaremos también la zona de agarre (hay quien propone aplicar una capa de cera de bote verde). Guardaremos los esquís en sus bolsas y al trastero.
La próxima temporada tocará rascar esta parafina, limpiar bien con disolvente toda la suela (especialmente la zona de agarre en los de clásico) y volver a parafinar sin olvidar el lijado de la zona de agarre.

Es recomendable limpiar también los cepillos, que suelen acumular una cantidad considerable de parafina (entre otras cosas porque el polvo tiende a quedarse pegado a esa parafina). La forma más eficaz de hacerlo es en el lavavajillas, con un programa corto (para evitar el agrietamiento de la base de madera).
Por cierto, quiero aprovechar este post para presentaros una novedad en el equipamiento para el skiman que no se suele tener en cuenta, el calzado. Fijaos bien en la foto de arriba: zapatillas de primera división.

lunes, 15 de marzo de 2010

Intoxicación por flúor en la preparación de esquís de fondo

Todos los fabricantes nos advierten de ello, la manipulación de productos fluorados durante el enceraje puede ser nociva para nuestra salud. La intoxicación aguda produce vómitos, mareos y problemas respiratorios agudos, siendo conveniente evitar la inhalación de los gases o el polvo generado durante la manipulación. Sin embargo, hay otros aspectos del efecto de estos productos sobre la salud que no han sido todavía suficientemente estudiados.

Hay un trabajo del Instituto Noruego de Salud Laboral publicado en Diciembre de 2009 y del que daba cuenta la revista noruega Langrenn.com, realizado durante las temporadas 07/08 y 08/09 que intenta valorar otros posibles efectos entre los profesionales expuestos. En dicho trabajo se realizaron exámenes de la función respiratoria así como biomarcadores en la sangre de 51 skimen profesionales de distintas nacionalidades trabajando en pruebas de esquí de fondo y biatlón durante esas dos temporadas. Además, se valoraron las condiciones del entorno de trabajo en las salas de enceraje para cuantificar la exposición personal a los contaminantes y las condiciones de ventilación, se estudió concretamente la exposición al polvo y gases de flúor así como a los disolventes inhalados.

Los resultados arrojan unas cifras variables de presencia de contaminantes en el ambiente en función de la intensidad del trabajo y del uso de polvos de flúor. La concentración de polvo/humo en el aire superó las recomendaciones de las autoridades sanitarias para la cera de parafina mientras que la concentración de disolventes se mantuvo muy por debajo del límite, la concentración de polvo de flúor, específicamente, no está contemplada por las autoridades sanitarias noruegas, según reconocen los autores del estudio.
El trabajo demostró que los mecanismos de aspiración personalizada son mucho más eficaces que los de ventilación general, reduciendo en un 90% la cantidad de partículas. Las operaciones que mayor cantidad de partículas producen son la manipulación de flúor en forma de polvos durante el planchado y el uso de mecanismos rotatorios de cepillado.
Se realizaron estudios de función pulmonar y gasometría, además de análisis de sangre e historia clínica mediante cuestionarios a 45 skimen, hallándose pequeñas reducciones en algunos parámetros de la función pulmonar, 13 de los skimen presentaron unos niveles de perfluorocarbonos más altos de lo esperado, hallándose correlación entre la concentración y los años de experiencia profesional, lo cual sugiere la posible bioacumulación de esas sustancias.
El dato más preocupante en este estudio es sin duda que sugiere esa posible acumulación de fluorocarbonos en el organismo, dato cuyas posibles consecuencias no pueden ser valoradas, obviamente, en un trabajo de dos años, pero que aconsejan extremar las precauciones cuando se trabaja, sobre todo, con flúor en polvo.

¿Cuáles son las precauciones que se deben tomar?

En primer lugar utilizar el sentido común y tratar de evitar la aspiración directa de los gases producidos durante el planchado y no hacer como el gañán de este vídeo, Frank Larsen, que algunos ya conocéis, todo lo contrario que Knut Nystad, del equipo noruego de enceraje, que contaba en el vídeo del camión que os mostramos hace unos meses cómo el aire se renueva veinte veces cada hora en su interior. Nosotros no vamos a disponer de estos medios, aunque también es verdad que no vamos a estar expuestos permanentemente a los gases de flúor como lo están ellos.

Parafinar siempre (con cualquier tipo de parafina, con o sin flúor) en lugares bien ventilados y utilizar una mascarilla con un filtro apropiado siempre que usemos productos fluorados. Vistos los resultados de este trabajo y la ventaja sustancial que supone la aspiración de la zona de trabajo, una alternativa muy válida sería la aspiración directa, mediante un aspirador doméstico manipulado por un ayudante, de los gases y el polvo producidos durante la manipulación de los polvos de flúor.

En igualdad de condiciones, para la aplicación del flúor en cualquiera de sus formas, preferir el cepillado manual al rotatorio, el resultado del trabajo, aunque más lento, va a ser igual (según algunos, mejor) con la ventaja de que la cantidad de partículas que flotarán en el ambiente será menor.

Ser metódico y cuidadoso en el trabajo y tener la sala de enceraje ordenada, además de no comer ni beber en la habitación, nos ayudará a correr menos riesgos.

Aquí podéis encontrar el trabajo original al que nos referimos (de momento está disponible en noruego, aunque suponemos que la próxima aparición de este trabajo en publicaciones internacionales permitirá consultarlo en inglés).

lunes, 4 de enero de 2010

Estructurado manual vs mecanizado

Vamos a abordar un tema importante y a veces confuso en la preparación de los esquís para el deslizamiento. Uno de los factores que dificultan un buen deslizamiento es la presencia de un exceso de agua entre la suela y la nieve. En estos casos se forma una película de agua que, debido a su tensión superficial, pega literalmente el esquí a la nieve oponiendo cierta resistencia. Una de las formas de evitar esto (la otra sería aumentar el efecto hidrófobo de la suela mediante productos fluorados, por ejemplo) consiste en el grabado de surcos que, al romper la continuidad de la película de agua, disminuyan la tensión superficial.
Esta es la razón por la que los esquís no tienen una suela perfectamente lisa, sino marcada con surcos más o menos gruesos y que pueden dibujar distintos patrones según el uso y la idea que tenga el fabricante sobre el asunto. Estas marcas vienen de fábrica así y son realizadas mediante máquinas de pulido a la piedra (o bien por “pulido al diamante”, utilizando para ello ruedas de pulir con polvo de diamante, cuyo fundamento es el mismo). En función del uso del esquí, el patrón dibujado será diferente, estructuras longitudinales y finas para nieves secas, estructuras gruesas y en V para nieves húmedas, estructuras intermedias longitudinales para esquís todo uso, etc. Según nuestras necesidades, elegiremos el que nos convenga.
En teoría, esta estructura se puede modificar pasando nuevamente el esquí por una máquina de lijado que nos dibuje una nueva estructura con la forma que elijamos. Este proceso se puede repetir varias veces hasta que nos comamos la suela a base de pulirla. Este sistema tiene dos inconvenientes, uno leve y otro grave. El proceso se puede repetir no más de unas pocas veces en la mayoría de los esquís, antes de que tengamos que tirarlos y comprar unos nuevos. Esto convierte la estrategia en apta sólo para sibaritas acaudalados, siendo este el inconveniente leve. El grave es que hace falta una máquina específica y un manipulador experto que haga la tarea. En un medio donde escasean los comercios que nos ofrezcan material de calidad y variedad donde elegir, además de un buen asesoramiento, creo que ir más allá es un tanto utópico. La alternativa sería entonces tener varios pares de esquís con diferentes estructuras y usar la idónea en cada caso, por ejemplo: un par de esquís duros para klister con estructura fina para nieve helada, otro igual pero con estructura gruesa para nieve húmeda, un par para bote y nieve seca con estructura fina, uno para bote y nieve húmeda con estructura gruesa, además un par para 0ºC con estructura intermedia, unos de skating con estructura fina y otros con estructura media... A que os da la risa. No sé a vosotros, a mí sí.
La alternativa es el estructurado manual. Se trata de marcar un dibujo por deformación elástica de la suela mediante una lámina dentada o un rodillo metálicos. Los dientes del instrumento tendrán distintos grosores que nos marcarán patrones diferentes, bien longitudinales o en V.
El estructurado manual permite adaptar el patrón de la estructura a la humedad de la nieve del día con mucha precisión. Además, el grabado es reversible y el simple planchado y rascado sucesivo al ir parafinando lo elimina y nos permite rehacer y modificar la estructura cuantas veces queramos. Se utiliza también en la alta competición, ya que la combinación de las distintas estructuras de la suela con la o las estructuras manuales aplicadas (los expertos suelen combinar a veces varios patrones de estructurado manual) permite una variedad enorme de resultados finales. El estructurado manual es además una de las operaciones más fáciles de realizar y más rápidas en la preparación de los esquís. En la práctica y para un uso aficionado, lo más recomendable sería disponer de un par de esquís con una estructura fina o universal y adaptar esta estructura en situaciones de alta humedad, engrosándola. Un esquí con estructura gruesa no se puede reconvertir manualmente a una estructura fina. Si estructuráis, tened en cuenta que la presión es muy importante, mayor cuanta más humedad y más suave en la parte delantera que en la trasera. Los esquís de skating no deben estructurarse con patrones muy gruesos por mucha humedad que haya.
El estructurado de los esquís es una práctica muy recomendable, sobre todo, como discutimos largamente en el cursillo del club, si nos planteamos el uso de parafinas fluoradas. Podemos gastar un dineral en ceras de alto contenido en flúor, los fabricantes estarán encantados, sin embargo, si no usamos el estructurador, estaremos utilizando la mitad de los recursos a nuestra disposición para que el esquí corra más, renunciando además, a la estrategia más rentable económicamente.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Selección racional de la cera de agarre

Esta vez ha nevado en serio y podemos dar por inaugurada la temporada. Rescato un post que tenía preparado desde hace tiempo, para ir haciendo boca, y os invito a practicar entre todos en Pont D'Espagne estos días. Si tenéis dificultades, los de la peineta os pueden echar una mano, están muy puestos.

Los momentos previos a la carrera suelen ser momentos de nerviosismo en cualquier disciplina deportiva. En el esquí de fondo, especialmente en estilo clásico, las dudas sobre el correcto encerado, así como los preparativos de última hora, pueden generar gran ansiedad, llevándonos a veces a tomar decisiones equivocadas. Esto se agrava cuando no hemos previsto el tiempo suficiente o las circunstancias nos han obligado a actuar precipitadamente. Traemos hoy al blog las recomendaciones de una persona autorizada, sin duda, para aconsejarnos en la elección de la cera. Nat Brown es autor del libro “The complete guide to cross-country ski preparation”, ya comentado en CVCfondo y colaborador de la revista Cross Country Skier, este es un resumen (traducción aproximada) de un artículo original publicado en la revista en 2006 y al que podéis acceder desde aquí.

“Hay pocas cosas peores que una carrera de clásico con las ceras erróneas en tus esquís y pocas áreas en las que el vudú y el pánico reemplacen tan a menudo a la razón (frecuentemente con resultados desastrosos) como la elección de las ceras de agarre.

Hay que reconocer que alrededor de los 0ºC las cosas pueden ser terroríficas, si bien los esquís "nowax" que aparecen en el mercado son cada vez más competitivos. Así que vamos a dejar de lado el asunto de los 0ºC y nos vamos a centrar en una aproximación lógica y simple para acertar con la elección de la cera de agarre en prácticamente todas las demás situaciones.

Vamos a hacer una primera suposición: vas a empezar el test de tus ceras con suficiente antelación antes de la salida, con lo que vas a tener el tiempo suficiente para elegir adecuadamente la cera y calentar. O, si eres un entrenador, con suficiente tiempo para probar y recoger la información de tus corredores a tiempo para su calentamiento y el encerado final.

Dos reglas o pasos preliminares:

  1. Lee el termómetro, un termómetro de nieve; estamos encerando para la nieve, no para el aire, si bien la temperatura del aire puede darnos alguna información sobre cuál va a ser la temperatura de la nieve.
  2. Lee las instrucciones del bote de cera o el tubo de klister. Los fabricantes están interesados en que te vaya bien y conocen sus productos.

Paso 1: Hecho esto (y teniendo en cuenta la tª y condiciones de la nieve en otras partes del recorrido, donde las cosas pueden ser diferentes), elige lo que llamaremos la Cera Básica. Se trata del punto de partida, la cera aproximada, la que nos parece que coincide mejor con la tª y las condiciones de la nieve. Supongamos, para la discusión, que es una cera azul de bote.

Paso 2: Aplica la Cera Básica sobre un esquí y márcalo de tal forma que puedas reconocer qué esquí enceras con qué ceras. Hazlo de forma que no puedas identificarlo mientras esquías, marcando detrás del talón, con una pegatina por ejemplo, para evitar posibles favoritismos.

Paso 3: Aplica sobre el otro esquí, la que consideres segunda mejor opción y márcalo para identificarlo. Esta puede ser una cera un poco más blanda para obtener más agarre, o un poco más dura para deslizar más fácil, o aquello que supongas que es más apropiado.

Paso 4: Sal a esquiar. Esquía más allá de la zona de salida a lo largo del recorrido explorando las condiciones que vas a encontrar. Esquía el tiempo suficiente para que las ceras comiencen a funcionar bien (algunas ceras necesitan su tiempo) y esquía el tiempo suficiente para que entres en calor sobre tus esquís: la cera no la sientes igual si estás duro y frío que si has calentado y te has “acoplado” a los esquís.

Cuando te sientas a gusto, prueba a esquiar de forma vigorosa, prueba la cera en una subida; prueba cómo la sientes también cuando vas a un paso rápido y relajado y toma nota de dos cosas:

1. ¿Cómo es el agarre?

2. ¿Cómo es el deslizamiento?

En este punto puedes cambiar de pie los esquís (muchos de nosotros tenemos una “pierna mentirosa”) y puntúa cada cera del 1 al 5, por ejemplo, en cada pie, tanto para el agarre como para el deslizamiento y apunta los resultados. El resultado podría ser algo como esto:

Esquí A: Agarre 3, Deslizamiento 4………Azul (Mientras probábamos no sabíamos qué cera era)

Esquí B: Agarre 4, Deslizamiento 3………Azul extra

Ahora debes hacer una evaluación: ¿Con cuál de las ceras preferirías competir? Yo optaría por el Esquí B, porque prefiero más agarre antes que mejor deslizamiento. Pero estoy seguro de que podemos obtener una relación mejor que 4/3, busquemos una combinación que agarre tan bien o mejor y que deslice mejor. Aquí es donde rentabilizaremos la aplicación de este protocolo.

Paso5: Conservemos la cera del Esquí B. Es el que mejor funciona hasta ahora y lo necesitaremos como referencia. Ahora rasca el Esquí A (simplemente con una espátula, no es necesario que uses quitaceras ni calor) y aplica una nueva alternativa, quizá una capa más fina de azul extra (para un mejor deslizamiento), una cera de otro fabricante (aunque es más recomendable usar sólo una marca y conocerla a fondo), quizá una cera con flúor o una capa cubriente de algo que deslice más. Hay más opciones, pero la cuestión es probar otra cera y quedarte con la que mejor funcione para que sirva de punto de comparación.

Si la cera que estás usando necesita un ajuste fino para un mejor agarre, recuerda la norma “GLB” (Grueso, Largo, Blando): Añade una capa de la misma cera, si no va, alarga hacia delante la misma cera, si no va, pon una cera más blanda.

Ahora vuelve a probar los esquís, recuerda marcarlos y apuntar qué has puesto en cada uno, esquía durante el tiempo suficiente y valora los resultados.

Todavía puedes afinar más dando un par de capas, rascando un poco, etc. pero recuerda: nunca cambies las ceras de los dos esquís a la vez, mantén siempre el mejor como referencia.

Este sistema, debido a su racionalidad y a que sigue un patrón lógico y fiable, llegará casi siempre a una buena selección de la cera de agarre tras dos o tres pruebas.

Si estás trabajando con un equipo o con otros entrenadores, las posibilidades se multiplican al poder probar más combinaciones. La cosa funcionaría así:

Paso 1: Aplicar la misma Cera Básica a uno de los esquís de todo el mundo. Se trata de que todos tengan el mismo punto de referencia.

Nota: Es importante asegurarse de que todos tengan unos esquís apropiados, ni demasiado duros ni demasiado blandos y conocer la forma de esquiar de cada cual, el que siempre se queja de que los esquís no agarran, etc. para evaluar los resultados.

Este método es especialmente apropiado para implicar a los niños en la elección de la cera, sin que estén esperando siempre a que alguien les diga lo que tienen que poner (nuestra tarea como entrenadores es enseñarles a tomar sus propias decisiones).

Este método es también un buen sistema para fortalecer la confianza en la elección de la cera y la confianza es un factor muy importante en la batalla.

Un par de cosas, para terminar:

Si estás solo, asegúrate de tener tiempo suficiente para probar las ceras, recoger el dorsal, calentar, etc.

Si estás como entrenador, asegúrate de dos cosas:

1 Que tienes un buen surtido de ceras a disposición de los corredores y a tiempo para que puedan hacer un buen calentamiento sobre los esquís correctamente encerados. Será de gran ayuda un horario bien establecido, así como disponer de esquís de calentamiento, además de los que usemos para competir.

2 Que tienes tiempo, antes de la salida, para ajustes de última hora. A veces una pizca de cera más, reforzará la confianza en esquiadores inseguros.

Calcula el tiempo, ten un plan, sé metódico. Deja que los demás corran a probar cada nuevo producto y discutan justo antes de la salida si tal o cual cera va mejor mientras tú ya has calentado y tienes tus esquís bien preparados.”

(© Cross Country Skier: December 2006, Vol. 26 Issue 3 RATIONAL KICK WAX SELECTION A TESTING PROTOCOL By Nat Brown)

viernes, 27 de noviembre de 2009

El maletín de ceras

Algunos de los que participasteis en el cursillo de ceras del CVC os enfrentáis ahora al dilema de completar un maletín de material para iniciaros en el enceraje. Ante un mercado que os ofrece infinidad de productos y la necesidad de sistematizar e ir a lo esencial, es probable que os asalten las dudas sobre qué producto es mejor que qué otro o qué prioridades establecer ante tanta oferta. Si miramos el maletín de ceras de un experto nos encontraremos seguramente con una cantidad enorme de cosas incorporadas poco a poco a lo largo de los años. Pretender hacerse con todo de golpe puede resultar muy gravoso para nuestro bolsillo. Ocurre además que en esto de las ceras la gente suele ser bastante maniática (va con la personalidad del skiman) y una parte importante del contenido de un maletín viene a ser el resultado de una manera particular de hacer las cosas, adquirida con la experiencia y diferente según de quién se trate.

Vamos a intentar resumir en este post lo que a nuestro juicio es el material imprescindible con el que comenzar. Luego nuestra experiencia, gustos y ambiciones, irán poco a poco llenando ese o esos maletines quizá hasta desbordarlos.

El propio maletín: Una caja de herramientas cumplirá perfectamente la función. (O dos, si queremos separar ceras de agarre y deslizamiento).

Las ceras de agarre: De una sola marca. Un surtido de bote desde azul hasta roja y un surtido de tubo desde verde (que usaremos de base) hasta roja.

Las ceras de deslizamiento: Un surtido completo de parafinas sin flúor (podemos prescindir de la más fría). Aunque las parafinas fluoradas son muy recomendables, son también caras y podemos amortizar mejor esa inversión inicial con otras cosas más necesarias.

La plancha: Una plancha en la que podamos regular con precisión la Tª es imprescindible, primero gastar en una buena plancha y luego en parafinas fluoradas (las parafinas son muy sensibles a la Tª de fusión y sería absurdo gastar un dineral en una parafina de alto contenido en flúor para luego arruinar sus propiedades fundiéndola a una Tª inapropiada).

Un termómetro específico para la nieve.

Un rascador de plástico rígido: mantenerlo siempre bien afilado (afilándolo por lijado, en ángulo recto) mejorará su eficacia y nos evitará el disgusto de rayar la suela porque hagamos demasiada fuerza.

Rascadores flexibles: De los que vienen con las ceras de tubo, para limpiar el grueso de las ceras.

Disolvente: Siendo todos, como somos, muy conscientes y comprometidos con el medio ambiente usaremos, seguro, quitaceras biodegradables de extracto de cítricos, aunque sean más caros ¿verdad que sí?

Papel de lija: Bien específicos 100 y 180 para lijar la zona de agarre, o bien sus equivalentes de bricolaje.

Papel absorbente. El papel higiénico funciona perfectamente para cualquier tipo de limpieza con o sin disolvente.

Corcho: Mejor sintético, el corcho natural se suele romper soltando pedacitos engorrosos e inoportunos.

Cepillos: Uno de alambre para levantar la suciedad y la capa oxidada de la suela antes de parafinar y dos de nylon, uno más duro para sacar la parafina y otro más suave para pulirla. La cantidad de éstos últimos en el mercado es impresionante, con distintas formas, tamaños y materiales, dos cepillos normales (no suelen ser baratos) de las características comentadas, cumplirán perfectamente su cometido.

Estructurador: Un estructurador sencillo es una herramienta económica y muy útil en nieves húmedas.

Crema limpiadora: Un bote de Nivea normal y corriente servirá para limpiarnos las manos después de aplicar la klister.

Un banco de encerar: Aunque hay gente que se arregla sin él, es una herramienta muy necesaria para trabajar en condiciones. La cera del día podremos darla sin un banco, aunque lo haremos mejor con él; para dar una base nos podremos arreglar malamente pero, francamente, parafinar y estructurar en condiciones sin un banco (serviría algún artilugio de bricolaje que consiga fijar bien el esquí) es algo difícil y peligroso para la integridad del material.

Nada, ya sabéis, animaros con lo básico y a practicar, a medida que vayáis adquiriendo experiencia veréis cuáles son vuestras necesidades y podréis ir ampliando el material. Y no olvidéis que, como comentábamos en el cursillo, en más del 80% de los casos, encerar con garantías es muy fácil y os permitirá disfrutar mucho más, respecto al otro 20% de las situaciones, a medida que vayáis aprendiendo venís y nos lo contáis, todos estamos deseosos de aprender más.

Xabi y Rafa