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miércoles, 9 de febrero de 2011

Pirena vs Marxa

Pirena 2010 en La Partacúa (www.pirena.com)

No me ha gustado nunca criticar lo tuyo por defender lo mío. Así que si parece que critico a las carreras de trineos de perros, pues es que no.¿O tal vez sí?
Acabamos de disfrutar de la fiesta que supone la Marxa Beret, un evento deportivo que con sus limitaciones y sus peros logra reunir a más de un millar de aficionados al esquí de fondo. Desde la élite competitiva (corredores olímpicos en una disciplina clásica, consolidada y con miles de practicantes en todo el mundo) hasta aficionados divertidos y relajados pasando un domingo diferente.
Cuál ha sido la repercusión mediática de este evento; que yo sepa nulo. Hoy he encontrado un “faldoncillo” en la sección local de un periódico regional. Página par y abajo. Una foto y media docena de párrafos. Claro, la localidad era la natal del segundo y tercer clasificado. Menos mal. Ojalá esté equivocado y alguno me corrijáis diciéndome que habéis visto amplios reportajes en algún medio generalista.
Casualmente el mismo día que se celebraba la Marxa comenzaba le edición 2011 de Pirena, perdón de Pirena Advance (marca comercial de una comida de perros). Pirena es una carrera de trineos por etapas que recorre el Pirineo desde el Valle de Tena hasta La Molina. Si no la conocíais no os preocupéis, podéis ver un reportaje diario en Teledeporte (cadena pública) TV2 (ídem) y TV3 (ídem), además de sueltos en algún otro programa. Reconozco mi desconocimiento total acerca de las carreras de trineos de perros (con cantidad de modalidades en función de los tipos de trineos y de perros) como deporte de competición. No se si tiene campeonatos oficiales, creo que olímpico no es, ni el número de aficionados, ni si es un modalidad idónea para fomentar la práctica deportiva entre los jóvenes, ni si cuenta con centros de tecnificación o equipo de promesas. No lo se y es casi mejor,  porque si estableciésemos un hipotético (y siempre injusto) baremo de “calidad” de deportes me sentiría todavía más tonto. Nada de comparar, solo cabe felicitar a quien, o a quienes, han llevado a un deporte como las carreras de trineos a esa cota de difusión mediática, y de paso (esta es la cuestión clave) a poder organizar un evento como Pirena.
No comparar, felicitar y también mirar hacia dentro y preguntarse qué se está haciendo mal para que esto pase, nos pase. El año pasado en este blog (y en esquiblog.com, heroicos difusores de lo que nos pasa) y a raiz de la participación  de nuestros esquiadores en Vancouver 2010 salió a la luz el desencanto (y la controversia) a cuenta de los resultados obtenidos. Sería estúpido establecer una relación directa entre salir en la tele y sacar medallas. Directa no, pero formando parte de un todo, yo creo que sí. Y ahora la parte reivindicativa y polémica, ya que creo que es exigible a quien tiene alguna responsabilidad (y, aunque pocos, los recursos económicos)  que mueva ficha. En un mundo en el que existes solo si eres visible hay que pelearse por aparecer, hay que ganarse a los medios, hay que insistir y cautivar. Hay que innovar en las propuestas para hacerlas atractivas; Quebrantahuesos, la Zegama-Aizkorri o, porqué no, la Pirena pueden servir de referencia. Innovar para ser atractivo, ser atractivo para ganarse un hueco, ganarse un hueco y así ser más atractivo, ser más atractivo y seducir a los patrocinadores, seducir y ganar recursos que permitan ser mejor y volver a empezar la rueda otra vez...
Y encima van y les pisan la Partacua... no, si al final será que no me gustan las carreras de trineos.

Luis Ibergallartu

lunes, 15 de noviembre de 2010

La Vasaloppet de noviembre

Foto: www.behobia-sansebastian.com

Hoy estoy contento, ayer corrí la Behobia después de varios años de ausencia. La operación de las rodillas y una tendinitis en el tendón de Aquiles me han tenido apartado de esta carrera que tanto me gusta.

Salí con dorsal blanco en el último grupo, 34 minutos más tarde que Chema Martínez, y disfruté, disfruté de lo lindo. Hice una hora y media pero gocé como cuando solía bajar de la hora veinte. No sé cuántas manos de niños choqué desde Behobia hasta San Sebastián, manos que seguían extendidas bajo la lluvia mucho después de que Chema y Rafa Iglesias pasaran por allí. No sé cuántas voces gritaron mi nombre, escrito en el dorsal, sin conocerme. Voces de gente que esperaba pacientemente para dar calor a un amigo, a un familiar, a un vecino, a un conocido o a un desconocido con el nombre escrito en el dorsal.

Esta vuelta a la Behobia me ha dejado impresionado por la participación, por la organización, por el ambiente. Cuando en los ochenta empecé a correr las primeras behobias, ver a una mujer corriendo en ropa deportiva por las aceras era algo insólito, en una carrera de 20 km, casi un milagro; no he visto las estadísticas, pero ayer, en el lugar en que yo salí, había un montón de mujeres. A lo largo de estos años he visto infinidad de veces el fenómeno: personas que empiezan a correr tímidamente, por aquello de “el deporte es salud”, finalmente se atreven con la Behobia y terminan con el gusanillo del deporte bien enraizado en sus vidas.

Del buen hacer de la organización tenía constancia después de tantos años. La incorporación del chip acabó con aquellas salidas caóticas, cuando en los noventa la carrera empezó a crecer y pasábamos apuros, incluso miedo, con una masa de gente que te empujaba por detrás y el muro infranqueable de la gente de delante sobre el que te aplastaban, en nuestro afán de no perder tiempo. Hubo un año en que Marina Prat fue pisoteada y uno de los favoritos masculinos (no recuerdo quién) perdió una lentilla antes de salir. Estos problemas se habían resuelto los últimos años y la participación fue en aumento sin problemas.

Lo que he visto esta vez es que la carrera ha crecido no solo en cantidad, sino también en calidad. Siempre ha sido una carrera para los populares, pero ha llegado a un nivel de atención increíble en todos los detalles. La organización de la salida es impecable y por primera vez, la espera, que solía ser el momento peor resuelto de la carrera, me ha resultado entretenida: saber a qué hora vas a salir te permite calentar a tu aire, alejado del bullicio y luego, llegado el momento, el montaje de pantallas gigantes, música, speakers… te hace la espera muy llevadera.

A partir de ahí el ambiente lo pone el público, como siempre, y el perfil mítico del recorrido; en los avituallamientos la gente no escatima unas palabras de ánimo, incluso para los que pasamos tan tarde; la llegada y la recogida de las mochilas sigue funcionando fenomenal.

Ayer, la nota oscura y triste la puso el fallecimiento de un corredor en ese último esfuerzo en el Kursaal pese a la rápida asistencia de los equipos médicos. Es la segunda muerte de un atleta en carrera en esta prueba (hubo una tercera muerte de un miembro de la organización hace unos años). Para los alarmistas o los críticos, un dato: ambos eran deportistas, éste, un hombre de cuarenta años, corredor habitual y con seis participaciones en la Behobia, el otro, un joven futbolista de Preferente, los dos preparados por tanto para una prueba de este tipo. La muerte súbita en los deportistas es un problema de difícil prevención a veces y no hay duda de que el esfuerzo de una carrera de fondo somete a nuestro sistema cardiovascular a una dura prueba, sin embargo, como nos muestran los datos, los beneficios globales en cuanto a prevención precisamente de enfermedades cardiovasculares es muy superior a los riesgos, aunque ésto, obviamente, no sirve de consuelo a las familias de César o de Asier. Podéis ver aquí un atinado artículo del médico donostiarra Juan Ferro, publicado en vísperas de la carrera en la prensa local.

Hoy somos muchos los ciudadanos normales, “no deportistas”, que hemos ido a trabajar con agujetas. Doloridos, pero con la satisfacción de haber superado un nuevo reto personal, hecho a la medida de cada uno de los casi 20.000 participantes. Yo, además de la mía, tengo la satisfacción de haber visto a Josu entrar en meta en una hora quince.

Es justo agradecer al CD Fortuna que todo esto sea posible.


Rafa

viernes, 10 de septiembre de 2010

Niños y deporte


Entre las noticias escalofriantes a las que los medios de comunicación nos tienen acostumbrados hay unas que a veces se disfrazan de hazañas, moviéndose en la frontera de la ambigüedad entre la gesta humana y la tortura más cruel (aquella infligida por quien precisamente debería ocuparse de nuestra protección). Me refiero a las “hazañas” deportivas protagonizadas por niños, como el niño que subió al Everest o la niña que en estos momentos da la vuelta al mundo en solitario en un velero. Ejemplos extremos de cómo no debe entenderse  el deporte en su práctica infantil.

La explotación de los niños en el deporte es denunciada en un completo documento titulado “Niños en competición”, publicado por la organización Save the Children y de lectura obligada para quien trabaja con niños en el deporte.

Es cierto que algunos casos descritos en dicho documento pueden resultarnos ajenos en una lectura superficial, sin embargo, si contextualizamos la información, nos encontramos con que en nuestra sociedad desarrollada, basada en la cultura del estado del bienestar, con los privilegios que la tecnología, el conocimiento y la abundancia de los recursos nos ofrecen, hay casos en los que el límite de lo aceptable se supera con creces. Todos conocemos algún caso e incluso lo hemos podido vivir directamente. Deportes como el fútbol, donde las expectativas económicas ciegan a veces el buen juicio de muchas familias, no son el único ejemplo. A veces, el ansia de ganar toca la vanidad de los adultos, sean progenitores o entrenadores, más allá de los intereses del niño y lejos del objetivo prioritario en esa época de la vida, formarse como persona antes que como campeón.

Me gusta esta reflexión que hace Joseba Barron en su blog senkirol:  La competición no forma personas, las pone a prueba. Saca la máxima capacidad física de cada uno y la evalúa en un listado por orden de llegada. Esto en los más jóvenes es un anacronismo. El deporte debe hacerte disfrutar y si no ganas debes reconocer y felicitar a quien te ha ganado. “Si yo entreno mucho y tú me has ganado, debes entrenar mucho más y te mereces esta victoria”.

Tengo la suerte de convivir, desde hace unos años, con un grupo de personas que trabajan con niños intentando transmitirles la pasión por el deporte, el deporte como parte integrante de su personalidad junto a otras muchas facetas, un deporte que sea fuente de salud y de satisfacciones y por qué no, una escuela de vida para ellos. Visto así, el pódium está muy bien, pero es un objetivo secundario. Como padre y como deportista, no lo puedo ver de otra manera.

Rafa

sábado, 4 de septiembre de 2010

Mass Start vs Individual, continúa la polémica



Este verano ha continuado la polémica sobre las carreras individuales y las salidas en masa. Han sido varias las entrevistas que han aparecido en internet donde Södergren y, sobre todo Markus Hellner, critican la manera que tiene la FIS de dirigir la Copa del Mundo de esquí de fondo. Básicamente dicen que el calendario está lleno de salidas en masa y “pursuit”s donde el interés se reduce a los últimos km y reclaman que se vuelva a las raíces del esquí de fondo, las carreras individuales donde cada uno lucha contra sí  mismo.
El caso de Södergren es lógico y comprensible ya que es un esquiador “diesel” y a pesar de tener un nivel muy alto, su falta de velocidad le perjudica en los finales agrupados.
Lo que realmente llama la atención es que Hellner critique este tipo de competiciones ya que es el campeón olímpico de la persecución. En una de las entrevistas dice que nunca le han gustado y ‘no por ser campeón olímpico va a cambiar de opinión’ y que la FIS está yendo ‘demasiado rápido’. En esta entrevista también muestra su desagrado por las salidas en masa.

Está claro que en esto de la evolución de un deporte son el dinero y las presiones de los países fuertes en esto, es decir, Noruega, los que marcan la pauta, pero a mi modo de ver, la FIS ha perdido un poco el rumbo. Para este invierno que viene, por ejemplo, no hay ninguna 50 programada, una verdadera pena.
Este gráfico muestra como ha evolucionado la Copa del Mundo, yo creo que habla por sí solo. Las 30/50 individual han desaparecido por completo cuando hace diez años eran muy populares, el “Gundersen” también desapareció y los relevos están a la baja. Mientras tanto tenemos sprints por un tubo.
Yo sigo con la esperanza de que algún día podamos ver de nuevo alguna 30 ó 50 individual. Yo soy joven, no llevo muchos años enganchado a esto de Eurosport y no he visto demasiadas carreras largas individuales, por lo que me gustaría volver a ver a alguien ganar al estilo de Sodergren, Veerpalu o Hjelmeset.
Xabier del Val

viernes, 23 de julio de 2010

La cinta de Gaillard y la zapatilla de Taniguchi

En los recientes JJOO de Vancouver todos pudimos ver a JM Gaillard atascado en boxes con su esquí, al que no le podía quitar la cinta de sujeción que sus asistentes se habían dejado puesta. Lo mismo da que hubiese sido Peter Northug, a nadie se le ocurrió, ni hubiese osado reclamar, que había que esperarle.

Los amantes del maratón que vivieron la época de Diego García y Martín Fiz recordarán al formidable maratoniano japonés con cara de amargado que tanto nos preocupaba, corría con la cabeza ladeada y un permanente gesto de sufrimiento. Había sido capaz de ganar el Campeonato del Mundo ante el mismísimo Bordin, el ídolo italiano, y su rostro impenetrable nos hacía dudar si iba sobrado y reservón o, por el contrario, estaba al borde del colapso. En los JJOO de Barcelona era el gran favorito y el hombre a vigilar cuando, pasado ya el ½ maratón, se formó un numeroso grupo en cabeza. En uno de los avituallamientos alguien pisó por detrás al japonés sacándole la zapatilla, la mala suerte hizo que ésta se colara debajo de las mesas. La escena fue patética, con un Taniguchi agachado buscando la zapatilla perdida mientras el grupo se alejaba sin remedio. Recuerdo que en un gesto de rabia y desesperación tiró las gafas una vez que pudo empezar a correr. Fue demasiado tarde, el campeón japonés perdió toda opción de poder disputar el triunfo y tras la remontada sólo pudo ser octavo, delante de Diego García. ¿Alguien cree que por la cabeza de Hiromi Taniguchi pudiera haber pasado el más mínimo reproche porque el grupo no esperó?

Dice Txomin Perurena que Contador dejó ayer ganar a Schleck en la cima del Tourmalet para pagar la deuda contraída cuando unos días antes no le esperó después de que se le saliera la cadena. Si es así, supone aceptar que en aquella ocasión actuó mal. Para mí la etapa de ayer fue una decepción. Después de ver a los dos titanes que dominan el Tour devorar sin piedad uno tras otro a los escapados en la subida, la actitud de Alberto Contador arruinó a su rival lo que pudo ser, de verdad, una victoria brillante. Diría, como dijo Schleck hace unos días, que no es una forma bonita de ganar.
En el ciclismo que yo entiendo, esperar, esperan los gregarios, que para eso están y se desfondan si es preciso para llevar a su líder al pelotón, como hemos visto hacer tantas veces. Dejar ganar, se deja ganar al humilde y sacrificado siempre que no afecte a los intereses propios.
No digo que la actitud de Contador no convenga, como dice Perurena, a sus intereses. Pero no conviene en absoluto al interés del deporte y de la cacareada “épica del ciclismo” que ellos mismos se encargan de pregonar.

Estoy con Carlos Sastre, que por lo visto tiene una visión trasnochada de lo que es el ciclismo.

Rafa

jueves, 10 de junio de 2010

De lo deseable a lo conveniente

(foto: www.vancouver2010.com)

El pasado 4 de junio un artículo de Soloski cuestionaba la idoneidad de la celebración de unos JJOO de Invierno en España. En este país se supone (es una especie de axioma incuestionable) que todo aquel que sea aficionado al esquí o, en general, a los deportes de invierno, debe estar a favor de la celebración de las Olimpiadas. Por eso, no deja de sorprender (y se agradece, en la medida en que aporta un punto de vista diferente) el planteamiento de Oriol Sintas, quien, lejos del entusiasmo colectivo del sector desde el que habla, hace en este breve artículo una llamada de atención sobre la realidad (cruda realidad) del nivel competitivo de estos deportes (algo que, siendo tan natural, no parece entrar dentro de la órbita de las reflexiones de quienes cortan el bacalao en estos asuntos políticos) que le lleva a la conclusión de que la celebración de unos Juegos no es lo más conveniente para estos deportes. Normalmente, a quien hace ese tipo de reflexiones le cae automáticamente la etiqueta de saboteador.
Claro que a todos nos gustaría, ¡cómo no!, disfrutar de unas Olimpiadas de Invierno aquí al lado, pero una vez más habría que recordar que no es muy prudente mezclar, sin más, lo deseado con lo posible o lo conveniente y que los gestores están precisamente para preocuparse de lo segundo.
Oriol Sintas nos propone empezar la casa por los cimientos antes que por el tejado, preocuparnos de la base, del deporte escolar, de promocionar el paso del deporte recreativo al deporte competitivo. Parece un consejo lógico. ¿O no?
A juicio de algunos no. De hecho, el mensaje que se ha transmitido, teniendo en cuenta la forma de hacer de los responsables de algunos de estos deportes desde hace mucho, es justo lo contrario, tú dame un Paquito Fdez Ochoa (o un Johan Muehlegg) que detrás vendrán todos los niños a querer emular al ídolo. Esta actitud de tirar por el atajo hace que, cuando las cosas no salen bien (y es fácil que las apuestas arriesgadas no acierten) o el efecto de tirón se diluya por la razón que sea (jubilación, lesión, doping...), todas las carencias que hay detrás queden al descubierto. España no es una potencia en el ciclismo porque hubo un Indurain. Hubo un Indurain porque España era una potencia en el ciclismo (aunque siempre quepa esperar un cierto grado de retroalimentación, con o sin Indurain, el ciclismo español hubiese sido lo que es).
Hay un aspecto que toca el artículo de Oriol que es especialmente doloroso e ilustrativo. Nos comenta que hay deportes, como los saltos de esquí, que no tienen un solo participante, y es así. Si visitáis la web Saltos de esquí y consultáis su apartado “Equipo español, aquellos años…” veréis que en la década de los 80 y hasta mediados de los 90 las cosas eran diferentes y que aquel trabajo fue dejado de lado de un plumazo justo al tiempo que se empezaba a mover el “sueño olímpico” de nuestro Pirineo (primera tentativa Jaca 94), los responsables debían pensar que para qué querían a aquellos saltadores (grises es el término que utilizan hoy) si podían invertir en una baza segura como Blanca Fdez Ochoa (bronce en Albertville 92).
No es la primera vez que el autor aborda estos temas, en este otro artículo señala también otro de los males endémicos que afectan a los deportes de invierno, la burocratización excesiva, referida a la proporción directivos/deportistas.
Yo no sé qué rentabilidad económica o social puede obtener un país, comunidad o región, de la celebración de una Olimpiada (supongo que como todo, las cosas podrán salir bien, pero también regular, mal o muy mal y hay antecedentes históricos de esto) pero lo que sí parece es que los deportes de invierno en sí tienen mil tareas más convenientes y, desde luego posibles, que la deseada celebración de unos JJOO. No sé por qué las inversiones (no solo económicas) deben calcularse siempre en el corto plazo y supeditarse a unos resultados deportivos tan aleatorios, y en este caso lejanos, como la obtención de medallas, en lugar de ceñirse a la realidad y tratar de mejorarla con los pies en el suelo y paso a paso.
Si escuchamos a los políticos, parece que las únicas objeciones a la organización de los Juegos serían económicas (alcalde de Barcelona, UPD de Zaragoza) o bien medioambientales o de modelo de desarrollo (CHA, IU, grupos ecologistas), dándose por hecho que desde el punto de vista deportivo no hay nada mejor para estos deportes. Sin embargo, para algunos, esto sería también bastante discutible.

Rafa

martes, 2 de marzo de 2010

Resaca olímpica y despedida


Bueno, dejadme antes que nada decir que no comparto del todo el entusiasmo por la alta competición, que la veo llena de claroscuros, de sótanos profundos y rincones siniestros escondidos tras el rutilante decorado que se nos muestra. Dejadme decir que prefiero ser prudente en la veneración de los héroes deportivos y trato de huir de la mitomanía, no es el primer desengaño ni, a pesar de todas mis precauciones, será seguramente el último que sufra: si queréis, hablamos de ciclismo… (o de lo que queda de él). Sin embargo, me gusta la competición y disfruto viendo a quienes ponen todo de su parte en una lucha limpia.
A pesar de todo, como uno procura no ser coherente siempre con lo que piensa (qué aburrido sería), pues tiene sus debilidades. El otro día vimos a un Northug sobrehumano pasar frente a la tribuna del estadio, en los JJOO de Vancouver, como la ola gigante de un tsunami arrastrándolo todo a su paso, dejando a un Cologna por los suelos, a un Teichmann inconmensurable, que tras un final impresionante, estaba, sin embargo, inevitablemente condenado a la derrota y al resto de adversarios atónitos, testigos sin más, como el público, del paso del ciclón. Entre estos últimos, en el puesto 11 entró uno que, algunos ya lo sabéis, me cae especialmente simpático. Después de una magnífica carrera, en la que estuvo todo el tiempo ahí, Di Centa, con sus 37 años y su espigado cuerpo, poco podía hacer frente a la explosividad y empuje de aquellos mocetones del norte, que después de 50 km se permitían aquel insultante derroche metabólico.
Cuando le deseábamos suerte, hace siete meses, Di Centa nos decía en su correo: speriamo vada bene ma sarò felice comunque andrà. Realmente, no le faltan motivos para estar satisfecho y así lo expresa en su web. Plantó cara hasta el final y fue, de lejos, el primer italiano.
Estos han sido, probablemente, los últimos JJOO para Giorgio. Imagino (desde la distancia abismal que nos separa como deportistas) que cuando esta gente llega ahí, no estará para darle mucho a la cabeza. Sin embargo, seguramente habrá tenido tiempo para repasar luego la carrera y vivirla y sentirla para el recuerdo. Y probablemente habrán vuelto a su mente, como tantas veces, las imágenes agónicas de aquel otro 50 km olímpico, resuelto también al sprint hace cuatro años en Pragelato, cuando era algo más joven.
Esta grabación de la Rai es especialmente emotiva, con Manuela Di Centa, la campeona olímpica antes que su hermano pequeño, gritando ¡dai, Giorgo, dai! hasta que las lágrimas le impiden hablar o el comentarista diciendo aquello de ¡Giorgio, non serei piu il fratello de Manuela!.
Hay otra cosa interesante en este vídeo, que dados los resultados de los fondistas españoles en Vancouver, que algunos han calificado de grises, conviene recordar, quizá para valorarlos en su justa medida:
JJ en el puesto 22 a 32” del primero
Diego 23 a 51”
Vilarrubla 28 a 2:02”
No recuerdo que nadie calificara entonces su actuación de brillante o meritoria, fuera del reducido mundo del esquí de fondo.
Ya se sabe que, más allá del foco que ilumina las medallas, todo es una penumbra fría y gris… insondable e inhabitable.
(foto tomada del blog esquidefondo)
En Nagano, los medios generalistas vilipendiaron a la representación española, en Salt Lake City, en cambio, un intruso llevó al paroxismo de la satisfacción a todos los medios, en Torino nadie se enteró de que existía el esquí de fondo y ahora, en Vancouver, resulta que hay que repintar este panorama gris de colores alegres para el 2022. ¿Por qué no hay alguien que en lugar de en las medallas, piense en el deporte?
Curiosamente, la única realidad objetiva la ha apuntado el propio Eduardo Roldán: 2,5 millones de esquiadores y 40 estaciones de esquí y el deporte de competición (en cualquier modalidad blanca) no pasa de ser una anécdota (absolutamente meritoria y admirable por parte de los cuatro que hacen esa apuesta, por supuesto). Reflexionar por qué, es tarea suya, o de quienes le sigan.

Rafa Elorza

jueves, 7 de enero de 2010

¿INFLACION EN LAS CARRERAS POPULARES?: una reflexión

Con el comienzo de la temporada, me lanzo a hacer un comentario/reflexión que ya me viene machacando desde hace un par de años; me consta que no soy el único en planteárselo.

El calendario de competición para corredores federados es cada vez más exiguo: me estoy refiriendo a carreras organizadas exclusivamente para ellos. Esta temporada tenemos previstas (en nuestro ámbito) el Campeonato de España de Larga Distancia (Lles, aprovechando una popular), los Campeonatos Autonómicos de Aragón-Euskadi-Navarra individuales, los Campeonatos Autonómicos de Aragón-Euskadi-Navarra relevos, el Campeonato de Guipúzcoa individual y los Campeonatos de España individuales. Si tenemos en cuenta que:

a) Lles está en los confines del mundo civilizado de nuestro ámbito y que hay que tener afición de la de verdad para hacer el viaje hasta allí en el fin de semana.

b) Los Campeonatos de España individuales son carrera FIS y un corredor con licencia de competición RFEDI no puede participar en ellos si no tiene ADEMAS licencia FIS (35 euros),

nos encontramos con que la licencia de competición RFEDI (84 euros en la Federación Vasca) sólo nos permite/asegura correr en DOS carreras, ya que para correr los relevos necesitamos encontrar otros dos compañeros en el equipo (hay casos en los que es imposible).

Esto ya es un problema importante para la afición al esquí de fondo competitivo. Pero como nosotros no tenemos acceso a resolver los problemas federativos en sus distintos niveles (desde el nivel estatal hasta el nivel territorial, pasando por el autonómico, vaya maremagnum de responsabilidades), siempre hemos animado en el CVC a los corredores a participar en las carreras populares que se celebran en el Pirineo para compensar la falta de competición OFICIAL; incluso, organizamos una carrera popular en Somport.

Claro que aquí no hace falta ninguna licencia de competición ni nada para participar, sólo es necesario tener un seguro de accidente propio. Lo que sí hace falta, y al paso que vamos más, es dinerito contante y sonante para pagar inscripciones. Veamos:

MARXA BERET (2009) alrededor de 25 euros

APERTURA MAYENCOS (2009) 18 euros

STADIUM CASABLANCA (2010) 18 euros

RONDE DE LA CALME (2010) 10 euros

DONOSTIA-CVC (2010) 5 euros

UHARTE gratuito

por poner datos que conocemos y asumiendo que ya tenemos el seguro en la licencia de competición; no sabemos todavía lo que costarán este año la Marxa Beret, Peña Guara, Plan d’Estan, Naut Aran, etc…

El problema que aparece aquí es que haya una familia con dos chavales que compiten y que los padres (también aficionados, en caso contrario no habría hijos competidores) decidan participar con lo que SOLO en inscripciones podemos hacer una cuenta de lo que les sale la afición al XCS ( a eso hay que añadir el viaje, el alojamiento, …) que, a fin de cuentas, es lo que que tenemos que promocionar todos los que estamos en este mundillo (desde federativos hasta simples padres de corredores pasando por directivos de clubes, entrenadores, etc…). Algún día la masa social que sustenta el sarao se puede cansar y nos podemos ver en carreras de cuatro (y esto va para las de competición federativa y para las populares) participantes.

También me dirá alguno que las carreras tienen un coste organizativo y es verdad. Pero lo importante es que el hecho de competir en un deporte de forma amateur no sea una carga que haga que algunos no acudan a la carrera por causas económicas. Porque los precios de arriba son para seniors; si miramos lo que pagan los chavales de categorías infantiles, les sale más barato hacer el recorrido en taxi-limusina.

Volvamos a los costes de organización, que los hay y son importantes. Hay algunos que son IMPRESCINDIBLES y otros COMPLETAMENTE PRESCINDIBLES. Que cada uno repase su caso particular.

Por algo hay tanta gente que va al fútbol.


Juanjo del Val

sábado, 31 de octubre de 2009

Pasen y vean

¡Ladys and gentlemen!, ¡señoras y señores!, ¡niñas y niños! Acomódense, el espectáculo va a comenzar.
Hace unos meses Xabi Del Val escribió un post sobre la influencia de la TV en el formato de las carreras de esquí de fondo titulado Mass start vs Individual. En aquél artículo y los posteriores comentarios, se planteaban (algunos se lamentaban de) los posibles perjuicios que, en beneficio del espectáculo, podrían acarrear para una lucha justa las modificaciones realizadas en los últimos años.
Xabi hacía referencia, y creo que se identificaba con él hasta cierto punto, a unas declaraciones de Franco Nones. El veterano excampeón transalpino, al que, por cierto, los Irizar han tenido oportunidad de conocer este verano, se quejaba amargamente de la pérdida de la esencia de las carreras agónicas, contra los elementos y contra las propias limitaciones, donde el esquiador solitario tenía que enfrentarse, no sólo a la distancia, sino también al desánimo y a la quiebra psicológica de hacer una carrera de larga distancia tratando de exprimirse al máximo en cada metro, sin posibilidad de acomodarse al ritmo de otros.
Pues bien, amigo Xabi, a ti, como a Franco Nones, como a todos los demás, nos queda todavía mucho por ver.
Ved si no esta noticia, en ella os contarán cómo los expertos en el “quién da más” están maquinando la estrategia de vender entradas en primera fila para ver, no la carrera, sino los prolegómenos: el enceraje, las pruebas de ceras, el calentamiento, el stress precarrera, los rituales de concentración de los deportistas y, con un poco de suerte, la arenga previa de algún coach exaltado tratando de motivar a su pupilo entre bastidores… ¿os acordáis de aquél “a por ellos que son unos mierdas de segunda división” de Benito Floro en la caseta del Real Madrid? (no quiero ni imaginar lo del otro día en Alcorcón).
El negocio manda y si la gente quiere circo, pues circo.
Hubo una época, no sé si eso sigue siendo así, en la que en los finales de etapa en la Vuelta a España la cámara acompañaba a los ciclistas hasta dentro del camión. Recuerdo a Perico Delgado, con esa chispa que siempre le ha caracterizado, diciéndole al cámara delante de todo el mundo: “tú haz lo que quieras, yo me voy a despelotar”. Obviamente, el realizador cambió de plano.
Quizá hoy en día, por el micrófono interno le hubiese dicho: ¡grábalo, grábalo todo!
(Foto: www.epsocial.es)

miércoles, 26 de agosto de 2009

Mass Start vs. Individual

Cuando escucho la palabra “mass start”, instantáneamente se me vienen a la cabeza las medallas conseguidas por Petter Northug en los mundiales de Liberec. El chaval se llevó el oro en las tres pruebas donde la salida era en masa, realizando espectaculares finales de carrera. La verdad es que sus demarrajes impresionan, y mucho, pero ¿merece la pena tragarse toda una carrera sin ningún tipo de emoción para ver al joven Petter en acción?

La cuestión es sencilla, ¿qué preferís vosotros, carreras individuales o salidas en masa? Me he lanzado a escribir sobre este tema después de leer las críticas del ex campeón olímpico Franco Nones en contra de las “mass start”. El italiano viene a decir que ya no merece la pena ver una carrera de 30 o 50 kilómetros, basta con encender la tele para ver los últimos metros, donde los esquiadores explosivos tienen ventaja. Tradicionalmente las carreras de esquí de fondo han sido individuales, con intervalos de salida de 30 segundos, pero en los últimos años la FIS ha introducido, a causa de la presión de las televisiones, las salidas en masa y pruebas explosivas como los sprints.

Personalmente, pienso que las “mass start” ofrecen un bonito cara a cara entre los esquiadores, momentos impresionantes y llamativos para el espectador no acostumbrado a la competición (hay que tener en cuenta que en el norte de Europa existen espectadores de deportes de invierno como aquí de tenis, ciclismo o fórmula 1).

Por el contrario, me da la impresión de que las carreras individuales muestran en mayor medida la verdadera calidad y estado de forma del esquiador.

Para las televisiones resulta más sencillo, a pesar de que tienes que instalar un mayor número de cámaras a lo largo del recorrido, emitir una “mass start”, porque la retransmisión es más corta y sólo se fija en los esquiadores de primer nivel.

Lo que quiero decir con todo esto es que si Northug sigue manteniendo su arrollador final, las carreras en grupo van a tener todas el mismo desenlace, mientras que si se diera más importancia a las salidas individuales, los competidores tendrían que esforzarse desde el portón de salida hasta la línea de meta y habría más alternativas y emoción.

No dudéis en dejar vuestra opinión, ya sea sobre nuestras carreras o las de la tele.

Xabi